Orgullosa y resuelta, Rosario se marchó a escondidas y, al llegar al pozo, soltó sus largos cabellos, se quitó la ropa y se lanzó al agua desde las más altas rocas. No obstante ser las dos de la tarde, el cíelo se escureció y cuando rosario trató de salir de los aguas, no pudo un peso enorme en sus piernas le inpedia moverse, pero, como pudo, llegó ala orrilla donde comprobó, horrorizada, que sus extremidades inferiores habían desaparecido en su lugar habia una inmensa cola de pez. Estaba convertida en sirena.Bienentrada la tarde, su madre que suponia dónde podia estar, salió a buscarla llamándola por toda la orrilla del rio. Pero nadie le respondió. Entrando, todo el pueblo se sumó a la búsqueda de su cadáver, creyendo que se habí a hogado, pero, en la mañana del viernes santo, al salir el sol, apareció sobre la roca desde donde se había lanzado, y a la vista de su familia y de todos los que la buscaban dijo adiós con la cola y se sanbulló por ultima vez.
Dicen que desde entonces la ven y oyen su canto los trasnochadores y los que amanesen por la orilla del rio.